The Last Of Us (Preachers Cath Records, 2020)


«The Last of Us empieza donde otros lo dejaron». Con esta tarjeta se presenta la nueva banda de Nick Vincent, Andy Swans y compañía, proveniente de Suecia. Old school gothic rock, según su definición, que en realidad sabe ir más allá para encontrar toda la furia y todo la calma que hace falta.

The Last Of Us puede considerarse el siguiente paso en el camino iniciado por The Preachers of Neverland (TPON), la banda sueca de gothic rock. Formada a principios de los 90 y coetánea de sus compatriotas Funhouse, Malaise o Dawn Of Oblivion, TPON evidenciaba su gusto por Fields Of The Nephilim a través de las voces de Nick  Vincent, las guitarras de Andy Swans/P. Ashman y el bajo de C. Deerman; una digna propuesta que, si bien no inventaba la rueda, sonaba muy bien.

Y aunque Nick ha dado rienda suelta a su creatividad en otros grupos y estilos (The Preachers, noise/industrial metal; Grate, sludge metal; Windymills, pop/rock), la rueda comienza un nuevo ciclo que actualiza la propuesta de su banda seminal, para mayor disfrute de nephs, goth rockers y hard rockers.

Perdona… ¿hard rockers? ¡Sip! El tono general de este primer álbum homónimo de The Last Of Us es gótico, con ambientación postapocalíptica, pero su apertura al rock duro le sienta muy bien, dando como resultado diez temas variados. Y si el Perfumes and Fripperies (2020) de The Wake es genial para escucharlo con incienso y rodeado de brumas, a The Last Of Us le sienta muy bien una birra en la barra de un pub.

Metiéndonos en harina

El álbum abre con Draw, un tema que tenéis que escuchar. Al menos un par de veces, porque no tiene desperdicio. Si no os provoca un gesto de aprobación o de headbanging, puede que estéis tomando la ruta equivocada. Dad la vuelta por donde habéis venido, o escuchadlo de nuevo. El ritmo machacón de la batería, las guitarras duras y épicas, la voz ora monocroma ora álgida y melódica… El espíritu de los Fields sigue ahí de manera sutil, y The Last Of Us caminan a hombros de gigantes, pero con una dirección propia.

Es gracioso que tras el clásico tema The Preacher Man (1987) o la incursión de Carl McCoy en el cine (Hardware, 1990), la temática postapocalíptica se revitalizara con el remake de Mad Max, haciéndola plenamente vigente en un presente de pandemia y un futuro próximo muy poco halagüeño en términos medioambientales. Así que la elección de The Last Of Us es, como mínimo, coherente con el imaginario actual.

Tigers Thrashing In introduce teclados sintetizados y bases programadas para aportar ambientación, sin dejar de lado las guitarras y la esencia rockera. Aquí se muestra el lado más calmado del grupo sin perder la rudeza que se espera de todo vaquero curtido. Hablando más en serio, es un buena canción, agradable de escuchar y que aún siendo más melódica no pierde el ritmo.

El siguiente paso no te lo esperas la primera vez que lo escuchas. Before I Die desprende el sudor adrenalínico de Motörhead – y de Discharge, según reconoce el propio Nick -. Guitarrazos, un riff corto e intenso, y una batería a saco; la voz rota de Nick conduce el tema sin necesidad de desgañitarse. Comprobadlo si queréis…

A Little Time destaca por su estribillo contagioso (all I’m asking is just a little time, before I’m gonna fade away), en un tema que empieza calmado pero que se va intensificando.

La intensidad vuelve con Eerie The Wolverine, pero con un punto más punk, una vez más gracias a la batería. Los solos de guitarra son 100% «guitar hero», algo que no me apasiona pero que sin duda pega con el resto.

Con unas pocas notas de teclado, The Eternal Machine crea un ambiente de misterio y anticipación que sirve como introducción al trabajo de las guitarras, y que se retoma casi al final. Un buen ejercicio de cómo alternar e integrar los protagonismos de dos instrumentos, y uno de mis temas favoritos del álbum.

Con Slocode, Nick nos muestra hasta donde puede llegar sus tonos graves, acompañado de su bajo.

Por último, hay que destacar el tema que cierra el álbum. The Dying Man tiene un desarrollo de ocho minutos, y ya os podéis imaginar qué álbum te viene a la mente como referencia (Elizium!!!). Lo genial es que, una vez más, se nota la propia personalidad de la banda, y los matices de otros subgéneros rockeros (a mí me suena a Black Sabbath, Ministry y Killing Joke en momentos concretos).

Aunque quedan tres temas por comentar, la esencia de este álbum queda ya bastante clara. The Last Of Us ya está disponible en Bandcamp y Spotify. Además, el grupo planea publicarlo en CD en marzo de 2021 (y no descartaría una versión en vinilo, visto el tanteo que está haciendo el grupo en su página de Facebook). Personalmente, me ha sorprendido y encantado al comprobar la evolución desde The Preachers Of Neverland. ¡Seguirá sonando en mi estéreo, sin duda!

 

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